Revista Èvoque

A pesar de todos los avances que el ser humano realiza con el paso del tiempo, aún quedan muchísimas cuestiones en el Universo a las que el hombre no ha encontrado todavía una explicación. De entre todos los objetos existentes en el Universo, los agujeros negros se posicionan como uno de los objetos más complicados de estudiar.

Qué es un agujero negro.

Un agujero negro es un espacio finito del Universo en cuyo interior podemos encontrar una concentración de masa tan elevada que el campo gravitatorio que genera tiene tanta potencia que ni siquiera la luz es capaz de salir del mismo. A pesar de ello, los agujeros negros son capaces de emitir radiación de rayos X.

Esta particularidad de los agujeros negros hace que su estudio sea tremendamente complicado. La gravedad que provoca tal concentración de masa (también denominada curvatura espacio-tiempo), provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada. Ello se calcula mediante las ecuaciones de campo de Einstein, que delimitan lo que podríamos llamar como la «frontera» que separa la región del agujero negro del resto del Universo, momento en el que una partícula quedaría atrapada en el campo gravitacional del agujero negro, sin poder escapar.

Cómo se forma un agujero negro.

La formación de un agujero negro tiene lugar generalmente cuando una estrella gigante roja (de gran masa) termina con todas las reservas de energía de las que dispone. Consumida su energía, y dada la gran masa de la estrella, su propia gravedad comienza a contraerla, haciendo que esa misma masa se reduzca hasta un pequeño volumen, el cual puede seguir hasta que se colapsa a sí misma por su propia gravedad, convirtiendo la enana blanca en un nuevo agujero negro.

Explicado más detenidamente, la gravedad extrema se lleva hasta el límite, haciendo que los átomos que conforman a la enana blanca se aproximen más y mas, hasta aplastarse, momento en el que los electrones que orbitan alrededor del núcleo se acerquen al mismo, con lo que se fusionan formando más neutrones. La emisión de neutrones hace que se convierta en una estrella de neutrones. Llegados a este punto, el plasma de neutrones resulta en una reacción en cadena irreversible y la gravedad aumenta aún más debido a que las distancia entre átomos se acorta. Dichas partículas implotan y forman el agujero negro.

El físico Stephen Hawking es uno de los científicos que más ha aportado para la comprensión de estos objetos

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