Revista Èvoque

En el espacio se producen algunos de los fenómenos más asombrosos e increíbles que podamos apreciar. Uno de ellos son las denominadas supernovas.

Una supernova es una explosión estelar -de las más grandes que pueden producirse en el universo- que se detecta muy facilmente, ya que cuando se produce, suele aparecer en lugares donde antes no se apreciaba nada, emitiendo destellos de luz intensísimos. Dichos destellos pueden durar desde varios días a varias semanas o meses, dependiendo de la intensidad de la explosión. La intensidad de la luz puede llegar a alcanzar la denominada magnitud absoluta, con lo que su brillo destacaría por encima de la galaxia en la que se encuentra contenida.

De entre los escenarios posibles para que se produzca una supernova, normalmente tienen lugar cuando la estrella en cuestión se le agota todo su combustible nuclear, con lo que cesan las reacciones termonucleares que ocurren en su interior. Llegados a este punto, la estrella se contrae sobre sí misma debido a su propia gravedad hasta colapsarse momento en el que el nivel de presión podría desencadenar en la supernova -no siempre se produce tras colapsarse una estrella, quedándose tan sólo como una enana blanca-. en este proceso, tendría lugar una fuerte emisión de energía.

Otro de los casos posibles para que se produzca una supernova, se da cuando una enana blanca recibe masa de una estrella, alcanzando el punto de máxima masa en el que la enana blanca permanecería estable -llamado límite de Chandrasekhar-. Llegados a este punto, se fusionaría de manera instantánea todo el núcleo mediante una potente explosión, desapareciendo toda la materia que la conformaba.

Cuando se produce una supernova, se expulsan las capas más externas de la estrella, enriqueciendo el espacio que la rodeaba con elementos pesados, normalmente nubes de polvo y gas. Si la onda de choque de la explosión alcanzan nubes de polvo y gas cercanas, se comprimen formando las llamadas nebulosas.

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